Laboratorio de creación con nuevos medios y tecnologías libres | Pumpumyachkan tinkuy 2024
Yawar Mestas y Sol Velarde [PE]
Texto acompañado por Arely Amaut [PE]
Yawar : «Los Chiriwanos de Huancané (provincia de Puno) es un estilo que es conocido como una danza donde también intervienen músicos. Yo, como practicante de sikuris desde hace 20 años puedo decir que es un estilo sui generis, en cuanto a esto tan especial del choque de estas dos melodías que se llaman achachi y wawa, cada melodía está compuesta por un trenzado, así como se hace en el sikuri. Trenzado significa que la melodía achachi la hace una pareja (llamadas arca e ira) y la melodía wawa otra pareja, y estas dos melodías son tocadas por 40 o 50 músicos que chocan sonoramente a manera de una lucha. En mi caminar de músico durante estos años vengo escuchando música de diferentes partes, y al escuchar el resultado de este choque achachi y wawa me pareció tremendamente interesante, ya que es muy difícil escuchar algo que se vaya transformando constantemente, desde su propio ser o su mecánica en la que la lucha gesta una música cambiante y aleatoria.
Al estilo de los Chiriwanos le hicimos un símil con la dialéctica comunista y marxista del materialismo, que dice que hay una tensión eterna entre lo viejo y lo nuevo, que es lo que crea el cambio y la realidad. Para mi, es único que por medio de una danza y música se pueda transmitir un concepto tan profundo, porque la mayoría solemos imaginar que la armonía no se crea de la lucha, pero lo ¿qué te enseña la historia? y el materialismo filosófico, es que justamente, esta armonía que vivimos ,se gesta en una lucha constante y despiadada. Además la lucha está estigmatizada con emociones negativas de acepciones y que le quitan
la maravilla que tiene como fuerza creadora.
Creando a partir del estilo musical de Chiriwanos, el proyecto trata de dar a conocer esta mecánica tan especial, por ello que es nombrada Maquinaria, y plasma este concepto de la disputa entre lo joven y lo viejo como creador de sentido de realidad de una lucha cambiante y aleatoria. Para nosotros es un planteamiento honesto y visionario de cómo realmente es la realidad a través de sonidos, creo que esta forma de escucha se asemeja a nuestras vivencias cotidianas, nos permite encarnar desde la sonoridad otro concepto de armonía, alejándonos de entenderla como la búsqueda de la tranquilidad y me parece importante que justamente se lograra retar esta visión.
También habitamos sonoramente la mecánica de los Chiriwanos como una matriz creadora que nace de la contradicción como madre de las cosas realmente profundas (hay muchos conceptos de Derrida o de otros filósofos que estudian lo contradictorio como la esencia de las cosas), más allá de relacionamientos con la guerra o la violencia, la lucha que experienciamos en los Chiriwanos está relacionada con la creación de una propuesta estética desde el caos, ya que logra diluir una especie de moho que se forma alrededor de las ideas que están establecidas de forma académica que no se reinventan, que no luchan contra sí mismas, la lucha interna tiene una capacidad de regenerarnos».
Sol : «Más allá de lo relacional lo que vemos es una expresión viva de la dialéctica, lo que sucede dentro a escala individual es lo mismo que pasa a escala social. Entonces la idea es hablar de la estructura que observamos en la expresión musical de los Chiriwanos como una maquinaria, la cual puede funcionar en muchos contextos, en muchos niveles del ser y de su expresión personal / intrapersonal / colectiva.
Hablando de la maquinaria en un contexto individual aparece cómo se produce nuestra subjetividad, nuestra forma de ser/estar (cosmovisión) en el mundo que nunca es individual, sino que hay discursos que nos permean desde la crianza, la educación y la cotidianidad. Ante esto es importante cultivar la esencia singular que cuestiona todos los modos de ser que nos quieran ser impuestos, ¿qué pasa si nos negamos? ¿puede generar lo mismo que el achachi y wawa? un diálogo caótico que por momentos es muy conflictivo pero que crea algo nuevo y que quizás está por fuera de nuestro control.
Ningún ser humane es completamente coherente y el control es una fantasía, entonces adentrarnos a nosotres mismos en constante dinámica, nos hace sentir/pensar esta maquinaria que está dentro de nosotres y que funciona mucho mejor que discursos que nos imponen ser coherentes. A veces la psicología practica esta presión para que seamos funcionales, que controlemos nuestras emociones, pero vibrar y posicionarnos desde una Maquinaria Chiriwana nos hace abrazar nuestra complejidad.
Para la presentación en Urubamba nos planteamos crear espacios sociales donde se permita la heterogeneidad de humanes, saberes, tecnologías ancestrales, tecnologías analógicas como los sikuris, sonoridades aymara, sonoridades digitales, todo esto para crear con poca coherencia y abrir la mecánica misma sin terminar, para que las personas ingresen de la manera en que suceda y participen de una forma intuitiva y espontánea».
Al conversar con Yawar y Sol nos afirman que no compartieron un acto performativo sino un espacio de ensayo y estudio abierto de resonar la colectividad y realidad mecánica de la música Chiriwana.
Yawar :“Presentamos dos antagonistas: lo achachi que sería lo viejo tocado a través de los sikus por Alejandra, Yawar, Fabrizio y Nina, y lo nuevo, improvisado por Daniel, quien hizo las visuales con el lenguaje de livecoding Hydra y, Cocompi que creó sonidos con el lenguaje de livecoding MiniTidal. Ambas usaron un entorno web llamado Estuary, donde se pueden conectar varias computadoras para poder improvisar colaborastivamente.”
Al mismo tiempo que lxs músicxs tocaban los sikus se proyectó una imagen dividida en cuatro cuadros para visualizar la mezcla aleatoria y colectiva. En el primer cuadro estaba la improvisación audiovisual trenzada por Daniel y Cocompi con Estuary, en el segundo cuadro un video grabado donde también sucedió una mezcla de discursos, el tercer cuadro proyectaba al público presente que consideramos parte de la intervención y un cuarto cuadro fué configurado con Hydra para mezclar todos los encuadres.
La segunda parte de la experiencia es un video 360° que plasma cómo funciona la Maquinaria Chiriwana: los 4 músicos son Juan Carlos Añamuro, Darwin Elmer Marin, Julio Zegarra y Yawar Mestas, posicionados en las 4 direcciones, mirándose. Primero tocan la melodía achachi, seguidamente la wawa y luego tocan ambas de forma aleatoria al luchar entre sí.
Sol : «Lo que hemos querido presentar es un ensayo, como un cierto descubrimiento entre un quehacer y un observar dancístico, y a partir de esta estructura, desplazarla a diferentes contextos, a su vez pensarla en su aplicación relacional, tanto personal como intrapersonal. Sacarla de su contexto festivo y abrirla, adentrándonos a su mecánica, nos ha ayudado a reflexionar sobre la lucha de posturas en nuestras relaciones, en anteriores proyectos compartidos y acerca de nuestra propia relación, nuestras diferencias habilitan un diálogo constante».
Maquinaria Chiriwana, cortometraje 360
Maquinaria Chiriwana, Fotogrametría
Maquinaria Chiriwana, intervención
Maquinaria Chiriwana, registro en Arequipa






