
Abril 2012
Plaza de La Tomilla – Cayma
Para Abril del 2012, el proyecto se había mantenido como una idea a desarrollar, planeándose las formas expositivas, los elementos que debería incluir, como el concepto que debíamos trabajar ahora cada vez que nos referíamos a un «niño». Previamente a éste, el desarrollo del Festival Asim´tria VI, nos había permitido trabajar con instalaciones interactivas que daban como resultado Ruido, y al contrario de lo visto cuando público, que generalmente era una posición de incomprensión y aburrimiento, como emisor interactuante, cada persona podía primero disfrutar una experiencia asociada al Ruido de manera activa, segundo, encontrar propios sistemas en base a lo que la instalación ya proponía, y sobretodo extendiendo mucho el tiempo de sus experiencias en ésto; además vimos desconocidos y conocidos, interactuando y compartiendo la experiencia.
La acción surge como una actividad expositiva dentro del Festival de Poesía Ari Qepay, que tal vez, algo distante de las concepciones sobre las que se maneja el proyecto, se mostró como una oportunidad de acceder a un espacio lejos del centro de la ciudad, fuera del circuito y con logística disponible. La acción sucedió en la plaza de la Tomilla en el distrito de Cayma en la ciudad de Arequipa. El público estaba conformado por algunos transeúntes de la zona y principalmente por alumnos de primaria de un colegio cercano.
El acto se mostró al final de todo el programa: proponemos que todo ese «público» deje su posición pasiva de público y se acerque para interactuar con las máquinas que ese día exhibíamos.
El resultado: cerca de 30 niños corriendo hacia nuestra fuente de trabajo, echando sus manos sin reparo sobre cada botón y perilla disponible, compartiendo entre ellos los descubrimientos que hacían, autoorganizándose para que todos puedan participar, y sobretodo muy cómodos dentro de una capa enorme de Ruido que cada vez se hacía más intensa. Al final nuevas señales de que algo se estaba haciendo bien, pues un «maestro» sin poder comprender nuestra acción, y con una enorme expresión de duda acerca de lo «bueno» que era lo que proponíamos, les pidió dejar la exploración y volver a sus seguros asientos, donde nada podía modificar las ideas que ellos ya estaban sembrando. Acción lograda con el apoyo del Centro de Recursos para la Poesía.
