Nos devoraba el fuego

Lucía Granda (Argentina)
13:27
2018

Me considero una persona muy visual a la que la estética la mueve ante todo. Así que parto de una imagen cero que puede provenir de cualquier campo del arte y eso es lo que me empieza a hacer funcionar. Así que, primero viene la imagen o sensación y luego la idea. Le mostré a los integrantes del equipo, cabezas de equipo, mis imágenes y comenté sensaciones: quería potencia y explosión, caos, pero fuertemente ligado a un plano de ternura. Caos y ternura se me juntaron, por eso no lo veo el caos como algo negativo que tenga que oponerse al orden sino por el contrario, van de la mano. Esto se cruza con el proceso de guión junto con Juan Siri, que es el guionista del proyecto. Se trabajó la estructura y luego codo a codo el texto sin voz que aparece en el cortometraje. Ambos nos inspiramos en cosas que nos pasaban o sentíamos, así que el texto resulta muy personal para ambos. Decidí narrar de esta manera porque no quería que esa voz tuviese ningún tipo de anclaje a nada que nos retrotraiga a otra cosa. Ni hombre ni mujer, ni joven ni adulto. Y ni hablar sobre intencionalidades. Quería que el espectador pudiese leerlo con su voz y con la intencionalidad que se le plazca, obviamente las imágenes y el sonido influirán en eso. Fue sin duda la decisión más polémica y lo testeamos mucho. A algunos no les agradó, a otros sí. Finalmente se siguió adelante porque era algo bastante decidido desde el principio. Franca Malfatti es mi montajista, y con ella buscamos en la isla de edición los momentos exactos en donde hilar cada frase, cada palabra. Dónde separar, donde dejar un respiro.

Pasado y presente conviven en una casa abandonada: entre la quietud y el silencio brotan caóticamente los recuerdos. El espacio, atravesado por una narración sin voz, nos conduce a un viaje ligado a lo sensorial.